La cirugía terminó. Saliste bien. Y ahora viene la parte que nadie te explicó con detalle: qué pasa en los días y semanas que siguen, qué es normal sentir, qué no lo es, y cuándo puedes volver a hacer cada cosa.
En mi experiencia, la ansiedad postoperatoria no viene del dolor —que es manejable— sino de la incertidumbre. El paciente llega a casa con una sonda, con indicaciones escritas y con mil preguntas que no sabe si son exageradas o legítimas. ¿Es normal que salga esto? ¿Debería sentir aquello? ¿Cuándo puedo manejar, trabajar, caminar más, retomar mi vida?
Este artículo es la respuesta a todas esas preguntas. Sin adornos, sin minimizar lo difícil, con la misma información que le doy a mis pacientes en la consulta de seguimiento.

Antes de salir del hospital: lo que necesitas saber
La mayoría de mis pacientes tienen alta hospitalaria entre 24 y 48 horas después de la cirugía robótica. Para ese momento ya están caminando, tolerando líquidos y con el dolor controlado con medicamentos orales.
Sales a casa con la sonda urinaria colocada. Sé que eso genera incomodidad —física y psicológica— pero es una parte necesaria del proceso. La sonda permite que la anastomosis vesicouretral, la unión entre la vejiga y la uretra que hice durante la cirugía, sane correctamente sin tensión. Retirarla antes de tiempo compromete esa cicatrización.
También sales con indicaciones específicas sobre cuidado de las incisiones, medicamentos, señales de alarma y la fecha de tu primera cita de seguimiento. Esa cita no es opcional.
Semana 1: adaptarse a la sonda y al reposo
La primera semana es la más incómoda, no necesariamente la más dolorosa. El molestia principal es la sonda urinaria: la sensación de presión constante, la necesidad de cargar la bolsa, la limitación de movimiento que genera. Es temporal y tiene fecha de término.
Durante esta semana la indicación es reposo relativo. Puedes caminar dentro de casa —de hecho te lo pido, porque la inmovilidad total no es buena— pero sin esfuerzos, sin cargar peso, sin subir muchas escaleras. El cuerpo está cicatrizando por dentro y necesita ese margen.
El dolor abdominal en las incisiones es normal y va cediendo día a día. Si en algún momento el dolor aumenta en lugar de disminuir, o aparece fiebre por encima de 38 grados, o la orina en la bolsa cambia de aspecto de forma significativa, me contactas de inmediato. Esas son señales que requieren evaluación.
Semana 2: retiro de la sonda y primer gran alivio
Entre el séptimo y el décimo día, dependiendo de cómo evolucione cada paciente, retiro la sonda en consulta. Es un procedimiento rápido, de menos de un minuto, que la mayoría describe como un alivio inmediato.
Lo que viene inmediatamente después es algo para lo que hay que estar preparado: pérdida de control urinario. Es completamente normal y esperada. La vejiga y el esfínter urinario acaban de pasar por una cirugía mayor y necesitan tiempo para recuperar su función coordinada. La mayoría de los pacientes experimenta escape urinario al toser, al levantarse, al caminar rápido.
Para esto hay dos herramientas. La primera son los ejercicios de Kegel —contracción y relajación del suelo pélvico— que indico iniciar desde el mismo día del retiro de la sonda. La segunda es la paciencia, que sé que es difícil de prescribir pero es indispensable. La continencia se recupera de forma progresiva en la mayoría de los pacientes.
Semanas 3 y 4: recuperación activa
A partir de la tercera semana la mayoría de mis pacientes se sienten significativamente mejor. Las incisiones están cerradas, el dolor abdominal es mínimo o inexistente, y la energía empieza a volver.
En esta etapa autorizo caminar distancias mayores, retomar actividades del hogar de bajo esfuerzo y, para pacientes con trabajo de oficina o actividad sedentaria, volver a trabajar desde casa o de forma presencial si el traslado no implica esfuerzo físico.
Lo que sigue prohibido: levantar objetos de más de cinco kilos, ejercicio cardiovascular intenso, relaciones sexuales y conducir si todavía se están tomando analgésicos opioides. Estas restricciones no son arbitrarias; protegen la cicatrización interna que todavía está en proceso aunque por fuera ya no se vea nada.
La incontinencia urinaria en esta etapa debería estar mejorando. La mayoría de los pacientes pasa de usar varios protectores al día a usar uno o ninguno hacia el final del primer mes.
Semanas 5 y 6: el regreso progresivo a la vida normal
Hacia la quinta o sexta semana hago una consulta de seguimiento donde evalúo la continencia, reviso los resultados de patología si aún no los habíamos discutido, y determino si el paciente puede retomar actividad física moderada y vida sexual.
En esta consulta también hablo de la función eréctil, que es el tema que más preocupa a la mayoría de los pacientes y que requiere una conversación honesta. La recuperación de la erección después de una prostatectomía depende directamente de si fue posible preservar los nervios erectores durante la cirugía, de la función eréctil que el paciente tenía antes de la operación y de su edad. No hay una respuesta única ni un plazo universal.
Lo que sí puedo decir con certeza es que la rehabilitación eréctil temprana —que inicio con medicamentos específicos desde las primeras semanas— mejora significativamente las probabilidades de recuperación a largo plazo. No es algo que se espera a ver si pasa solo.
Del mes 2 en adelante: el horizonte real
La mayoría de mis pacientes recuperan continencia urinaria completa o casi completa entre el segundo y el sexto mes. Un porcentaje menor requiere más tiempo, y en casos específicos evaluamos opciones adicionales si la incontinencia persiste más allá del año.
La función eréctil, cuando los nervios fueron preservados, puede continuar mejorando hasta los 18 o 24 meses después de la cirugía. Es un proceso lento que requiere constancia con la rehabilitación y expectativas calibradas.
Lo que no cambia con el tiempo es el resultado oncológico: para la mayoría de los pacientes operados en etapa localizada, la prostatectomía robótica es curativa. El seguimiento con PSA periódico confirma que así sea.
Lo que más me importa que te lleves de este artículo
La recuperación después de una prostatectomía no es lineal ni uniforme. Hay días mejores y días donde parece que nada avanza. Eso es normal. Lo que no es normal es atravesar ese proceso sin información clara o sin acceso a tu médico cuando surgen dudas.
Si eres paciente mío o estás considerando esta cirugía y tienes preguntas sobre la recuperación, escríbeme por WhatsApp o agenda tu seguimiento en drpedromadero.com. Cada semana de recuperación tiene sus propias preguntas y todas merecen una respuesta real.





